4 cultivos fáciles para empezar tu huerto urbano

Empezar a cultivar nuestros propios alimentos puede ser inmensamente beneficioso en muchos aspectos, pero no siempre sabemos por dónde empezar.

No necesitas un gran jardín o terraza para cultivar tus propias verduras orgánicas la mayor parte del año.

Muchas frutas y verduras requieren de grandes cantidades de tierra y agua, pero existen algunas que no necesitan un espacio muy grande ni una dedicación a tiempo completo.

No siempre es fácil poder alimentarse al 100% de nuestros propios alimentos, pero, aunque sean unos pocos, siempre merece la pena tener un pequeño huerto en casa; Disfrutarás de un su sabor único, del placer de haberlo cultivado, de saber que no llevan ningún tipo de pesticida o químico, y se convertirá en tu mayor hobby.

Hoy queremos compartir los 4 cultivos más fáciles para empezar un huerto en casa, que podrás plantar en cualquier sitio y disfrutar durante todo el año.

¡No lo dudes más y empieza a cultivar!

 

Espinacas:

Las espinacas son fuente de fibra y ricas en vitaminas A, B1, B2, C, K, calcio, fósforo, hierro, ácido fólico, magnesio, zinc y betacarotenos, que poseen potente actividad antioxidante.

Se pueden consumir crudas o cocidas y aportan un sinfín de beneficios tanto para la salud como la belleza.

La espinaca tiene una raíz poco ramificada, por lo que no es necesario proporcionar grandes recipientes para su cultivo. Puedes cultivar espinacas en cualquier espacio, en una simple maceta o jardinera, pero asegúrate de que las macetas tienen agujeros en la base para que pueda salir el exceso de agua.

Procura evitar macetas y recipientes de plástico blando. Opta por materiales más naturales y menos contaminantes como el barro sin esmaltar, la madera, etc.

Siembra varias semillas (3-5) a una profundidad no superior a 3 cm. A los 10 o 15 días habrán germinado y después de unos dos meses podrás empezar a cosechar sus hojas.

Puedes sembrar las semillas de espinacas en cualquier época del año, pero ten en cuenta que para germinar necesitan tener una temperatura aproximada de 18 o 20 ºC.

 

Lechuga:

Cultivar lechugas te proporcionará el ingrediente esencial para preparar cualquier ensalada fresca.

La lechuga porta apenas 18 calorías por 100 g y es rica en minerales, especialmente de potasio, calcio, fósforo y magnesio. También es fuente de vitaminas A, B, C y E. La lechuga también posee propiedades relajantes y favorecedoras del sueño.

El cultivo de la lechuga es muy sencillo y puede cultivarse durante todo el año.

Empieza plantando un par de semillas (si tienes semillero, hazlo en él) y trasplanta a la maceta final cuando la planta tenga unas 6 hojas. Preferiblemente se aconseja que reciba luz natural, pero no sol directo. La lechuga no requiere de tanta luz como otras plantas y se adapta bien a climas fríos.

Hay muchos tipos de lechuga por lo que siempre habrá para todos los gustos.

Después de dos meses podrás empezar a recolectar sus hojas o cortar la lechuga entera.

 

Rabanitos:

Los rábanos son de sabor fresco, picante y algo amargo y poseen muchas propiedades beneficiosas. Los rabanitos aportan pocas calorías y muchos nutrientes y son una gran opción saludable para incorporarlos a nuestras recetas o picar entre horas.

Los rábanos están compuestos en gran porcentaje por agua, mantienen hidratado el cuerpo y ayudan a eliminar toxinas. Los rábanos favorecen al sistema digestivo y el sistema circulatorio en general.

También son ricos en vitamina C, por lo que ayudan al sistema inmunológico a protegernos de resfriados y otros virus y bacterias y además favorecen la expectoración.

Una de las propiedades más destacadas de los rabanitos es que protege nuestro sistema hepático gracias a componentes azufrados llamados glucosinolatos.

Los rabanitos crecen rápido y no requieren apenas de cuidados. Siembra las semillas directamente en la tierra y a partir de la 3 o 4 semana podrás empezar a disfrutar de ellos.

Recuerda dejar siempre separación entre las semillas para que los rabanitos tengan suficiente espacio para crecer.

 

Acelga:

La acelga, aunque parece una verdura humilde, está cargada de nutrientes fundamentales para nuestro organismo y es perfecta para dietas depurativas, ya que es diurética, tiene mucha fibra y muy pocas calorías.

Las hojas de las acelgas aportan una gran cantidad de calcio además de vitamina K, magnesio y otros minerales que también favorecen la salud de nuestros huesos. La acelga es un gran alimento que ayuda a combatir la osteoporosis en la edad adulta y fomenta el desarrollo óseo durante el crecimiento.

Las acelgas también pueden cultivarse todo el año. Hay variedades diferentes y con diferentes gamas de colores. Es la hortaliza perfecta para cultivar tanto en maceta (aunque siempre de tamaño grande) como en el jardín para así darle color al entorno.